
Lo reconozco, soy un neo converso. Cuando llego a mis manos este segundo trabajo de la banda barcelonesa 33 CL., lo oí con cierto escepticismo… Tenía ideas preconcebidas y esta banda suena por todos los costados a barricada y a marea y pensé “Bueno, más de lo mismo…”. Como es mi trabajo empecé a escuchar el disco y sin darme cuenta vi como ya me había bebido la lata de cerveza, sus 33cl.
A día de hoy…una semana después, tengo que deciros que lo que era trabajo, se convirtió en placer. Escuchando el disco decenas de veces, en ocasiones repitiendo pistas con machacona insistencia, cuanto más lo escucho más me doy cuenta de la esencia del mismo. Una esencia que no quiero que pierdas mi querido lector, merece la pena pararse a escuchar y descubrir cada melodía de cada una de sus canciones.
La voz de Felipe Recio (voz y guitarra) es la típica rasgada y con carácter que algunos tantos disfrutamos. Refleja a esa persona devuelta de todo, que recibió palos hasta decir basta y que esta a punto de rendirse, pero que saca coraje para alzar su voz y contar su historia. Le acompaña Carlos Benedet (guitarra y coros) que demuestra que la fuerza de una guitarra es compatible con una melodía cuidada al extremo; Carlos Conesa ( batería y coros) asfalta a la perfección los cambios de ritmo que se completa con un gran Ian García (bajo y coros). Sería muy fácil establecer similitudes con otras bandas de rock urbano, no será esa mi misión. Es un grupo que en su segundo trabajo, esperemos que reciba una buena aceptación, entrega al aficionado todos los ingredientes de una buena receta de un buen disco de rock: pegadísimos estribillos(al loro que un día me desperté para ir a trabajar tarareando una estrofa), fortaleza en las guitarras y en muchos de sus riffs.
Pero ni puedo ni quiero dejar de lado canciones como “Bajo presión”. Me parece una genialidad, esas guitarras en segundo plano que hasta que no escuchas en profundidad el disco y la canción y que dibujan solos de gran merito que son para quitar el hipo, momentazos como los que encierra “Quiero oir tu voz”,…Y unas letras con las que resulta fácil sentirse identificado, dejando la poesía para los poetas y la realidad para los vivos, los rockeros, los desheredados.
En suma, teniendo en cuenta que es su segundo trabajo, que lo han producido ellos mismos, algo que demuestra que en este país no es necesario de superestudios para lograr un buen sonido y hacer un buen disco. El que es bueno, lo es de verdad y el resto….pues eso. 33 CL. ha logrado realizar un gran trabajo, ahora solo queda refrendarlo en directo. Desde luego tienen madera para ser una de las grandes promesas del rock urbano estatal, con sus toques de hard rock… Oscar García Ortiz de Zárate
Corresponsal en el País Vasco